Adrián nació del agua

Adrián nació del agua, sus padres se encontraron una noche de tormenta, en la penumbra de un apagón.

 

Adrián nació del agua, sus padres se quisieron como se quieren dos gotas de agua. Se fundieron como se funden los ríos con el mar.

 

Adrián nació del agua, sus padres se amaron en una ciudad asomada al mar. Asomada al Mediterráneo.

 

Adrián nació del agua, por eso le gusta jugar y chapotear en la bañera, hasta llenar el baño de gotas relucientes.

 

Adrián nació del agua por eso juega en la playa con las olas. Corre hacia ellas, huye de ellas, vuelve hacia ellas y vuelve a huir, hasta que una ola divertida lo alcanza.

Foto: Matilde Amaris

Foto: Matilde Amaris

 

Adrián nació del agua, su madre lo rescata con un abrazo seguro y él sonriente vuelve a jugar con las olas.

 

Adrián nació del agua, nació mirando al mar. Por eso lo llamaron Adrián.

Soledad

Mi temperatura está casi en ebullición,.. Los escalofríos iniciales se convirtieron mas tarde en temblores o mas bien espasmos incontrolados, todo mi cuerpo convulsiona al son que marca un pequeño bichito que se encuentra de gira en mi organismo. Es gracioso pensar lo insignificantes que somos, cualquier cosa puede acabar con nuestra existencia, por mucho dinero y poder que tengamos..

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La congestión es total. Vayamos por partes, nariz repleta de mocos y eso que según mis queridos amigos la tengo contundente. El reiterado suicidio de mocos me da intervalos de sosiego donde al respirar con libertad, atrapo bocanadas provenientes del horno de la cocina,.. placer momentáneo. Un nuevo estornudo me hace incorporarme y darme cuenta que las articulaciones las tengo adormecidas, he sido muy lento y el pañuelo no ha llegado a tiempo, pongo perdidas la manga de mi pijama y la sabana de franela, las limpio como puedo. La luz que entra por el gran ventanal es bastante escasa y disminuyendo,.. Al fondo a lo lejos, las copas de los arboles bailan al unísono, con el marcado verdor de sus brillante hojas. Mis ojos cansados les cuesta fijar la vista y lucho por que no se cierren, pierdo la batalla,.. El silencio es casi total, levemente interrumpido, por la respiración agitada de mi perro, el pobre debe estar sufriendo una pesadilla, hago el esfuerzo de acariciarlo, notando que se tranquiliza al pasar mi mano por su peludo lomo, es aun muy joven y debe darme muchas tardes de caza. Tengo sed pero mi pastosa boca no me permite articular palabra, pienso: ¿qué quiero? El agua me sabe mal, el zumo de melocotón lo aborrezco, el de piña me hace vomitar y una copa de coñac no me lo van a permitir. Me viene a la mente y casi saboreo la agradable sensación que proporciona el caldo caliente que hacía mi madre, con su hierbabuena, su limón, su huevo cuajado y su chorreón de fino, solo imaginármelo me proporciona bienestar y añoranza de épocas mas felices.

Hago el esfuerzo de incorporarme, cojo de la mesita de noche la pequeña campana, que ha pertenecido a siete generaciones de mi familia, y me dispongo a tocarla,.. Espero unos segundos, que me parecen minutos, inclusos horas, días, meses o años, nunca apareció nadie.

Las venidas y desavenencias del fenicio V

quirófano[Continuacion de https://peripeciasenlaazotea.wordpress.com/2015/04/11/las-venidas-y-desavenencias-del-fenicio-iv/ ]

Sarah retrocedió sigilosamente sobre sus pies en estado de shock y regresó a la habitación del fenicio sin apenas hacer ruido. Se sentó de nuevo en el sillón y pensó para sus adentros “tomar un poco de aire fresco, ¿para qué? Con lo bien que está una aquí…” Intentó respirar profundamente para tratar de relajarse y reflexionar con claridad. La bola cada vez se estaba haciendo más grande y empezaba a tener la sensación de que sabía demasiado. Pero bueno, al fin y al cabo, nadie la había visto. Y ella no tenía por qué decir nada. Correría un tupido velo y se haría la longuis. Sí, ésa era la decisión más acertada. Claro, sí, sí, por supuesto. – Trató de autoconvencerse a sí misma.

El fenicio se removió en la cama, estaba agitado, parecía que estaba teniendo una pesadilla y comenzó a hablar entre sueños: – ¡No, no! Mohammed, no lo hagas. ¡A Sarah no! ¡Ella no tiene nada que ver! ¡No, para, para..! – Pegó un respingón, se despertó de forma súbita e inmediatamente sentenció: “Sarah, tienes que irte.”

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Juegos de sombras

Si nunca te has visto privado de tu sombra, puede que seas incapaz de responder aquella pregunta que se hacía un poeta argentino : “¿Nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?”(*).
Yo, después de todo lo vivido con la mía, lo tengo claro. Es lo segundo, no tengáis la menor duda.

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Y es que, admitámoslo, algunas veces somos tan planos, tan monocordes, tan….aburridos, que hasta nuestra propia sombra se harta de nosotros y huye. No todos tenemos una Wendy que la sujete con puntadas a nuestros pies. Y eso que la sombra de Peter no debía aburrirse nada con su dueño. La mía, sí. La mía bosteza y ronca, y se arrastra resignada. No la culpo. Yo también me aburro. La existencia de una solterona de cincuenta y varios, en un pueblo tan pequeño como el mío, no admite los calificativos de “emocionante”, “sorprendente” o tan siquiera “singular”. ¡Oh, no es que no tenga cosas que hacer! Puedo jurar que desde que me levanto a las siete de la mañana, hasta que puntualmente me meto en la cama a las diez y media, no hay un minuto de mi día en el que no tenga algo que atender. Las mañanas las dedico enteras a desempolvar el viejo caserón en el que vivo. No es que me guste, pero es una herencia, y no tengo otro sitio donde ir. Mi tía me lo legó en agradecimiento por los veinte años que pasé cuidándola. Ella estaba impedida y necesitaba ayuda permanente, y yo no tenía a nadie más. Ni padres, ni hermanos, ni abuelos. Solo ella. Así que yo le estaba muy agradecida por permitirme vivir a su lado, pese a que pecara de exceso de carácter, por decirlo de alguna forma. Ya hace cuatro años que murió y no puedo evitar pensar que desde el más allá me vigila para que siga haciendo las cosas tal y como a ella le gustaban: “Levantarse tarde no es de personas decentes. El tiempo que Dios nos da es para emplearlo en cosas productivas, no para que andemos vagueando en la cama. Arriba, niña – me llamó niña hasta el último minuto-, hay que limpiar el polvo de todos los cuartos, lavar las cortinas, abrillantar la cubertería, desbrozar el jardín”. Y así todos los días, todos los meses, durante los veinte años que viví con ella.
Pero no todo el tiempo se me iba, ni se me va, en limpiar. Las tardes siempre han sido verdaderamente productivas: lunes, miércoles y viernes se reúne en casa el Círculo de Punto de Cruz. Son las viejas amigas de mi tía. Las pobres ya casi no ven, y realmente más que dar puntadas en la tela lo que hacen es darle a la lengua cosiendo a chismes todo el pueblo. Podría decirles que realmente siempre he odiado el punto de cruz y que ahora que la tía no está, doy por clausurada esta ridícula sociedad. Pero sé que a ella no le gustaría, y aunque mi sombra se pierda de vez en cuando, os aseguro que la suya parece perseguirme continuamente. Por eso tampoco he dejado de ir los martes y los jueves al Grupo de Voluntarios para la Conservación y Mantenimiento de Nuestros Jardines, ni los sábados al Coro Parroquial, aunque lo cierto es que me traen sin cuidado las petunias del parque y nunca he tenido el más mínimo talento musical. Lo que pasa es que a la gente de este pueblo le sobra el tiempo, y se da por sentado que a una solterona como yo le sobra más tiempo que a nadie.

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Fragmento del artículo ”Feliz día del Triunfo”

 

 

 

… de la Revista de economía y finanzas Emprendedor 10, donde entrevistan a la genial Bruna de la Font.

tetaterapia

Fuente: M. Amaris

 

Como te iba diciendo. Le estaba ayudando a subir hasta su habitación. A duras penas se sostenía y para llegar hasta su cama, debíamos atravesar otros habitáculos del antiguo hostal de mi abuela. Todo él, se había convertido en un auténtico museo, con fotografías, ropa, sombreros, detalles de atrezo, cosas que le enviaba desde EEUU. Contaba que le estaba muy agradecido a mi abuela María por el trato tan familiar que le dispensó mientras se hospedó allí, con motivo de los continuos rodajes en el Desierto de Tabernas y sus alrededores.

Bruna, cuéntanos lo que pasó después.

Pues eso. Iba apoyado en mí. Tiraba de él, mientras pensaba ¿y si se me muere el mismísimo Clint Eastwood en mis brazos?

Ayyyyy Dios no lo quiera!!!

Sigo. Ya en el sexto peldaño, fue cuando me miró a los ojos y me preguntó: “I can touch… no se qué??” Sin entender nada, le dije “yes, yes”. Entonces fue cuando con su enorme y huesuda mano derecha me tocó mi teta izquierda. Lo hizo muy suavemente, de arriba abajo. Apoyó su cabeza sobre mis senos y murmuró “Thanks”.

¿Y fue en ese momento cuando se te ocurrió montar la empresa?

No. Fue más tarde, cuando al dejarlo recostado sobre su cama, sucedió. Fui testigo de su transformación. Vi como su musculatura volvía a aparecer; su piel adquirió un tono más saludable y sonrosado; sus ojos ya no eran tan opacos, brillaban y eran limpios y claros; hasta sus pómulos se fueron rellenando hasta adquirir un aspecto inmejorable.

Después de aquello, hice numerosas pruebas con voluntarios y voluntarias y tengo que decirte Marta, que los resultados fueron más que satisfactorios. Mis tetas rejuvenecen a quien desea tocarlas y así lo hace.

Por eso monté la empresa. He creado un servicio online de teta-terapia que es un éxito.

Las personas que acceden a tu web, se encuentran con una atención al cliente exquisita, un servicio serio y unos resultados ajustados a sus deseos. ¿Cómo lo consigues?

Pues mi secreto es: alimentos ecológicos y mucha hidratación, Marta. Yo cuido el producto, de lo demás se encarga mi equipo de expertos.

Marta Miller, para Emprendedor 10.

1 de Mayo de  2015.