Stone Heart

No entiendo. En cuanto lo comento en alguna conversación trivial, la gente directamente no me cree. Me miran como si fuera un ser extraño, inhumano. Sinceramente creo que, si tuvieran posibilidad, me encerrarían en un zoológico. ¿Tan extraño es?

Joder no. Una cosa es que no sepa o pueda amar y otra es que me guste ser un incapacitado emocional.

DSCF5579

Mis dibujos los coloreo sin lápices y siempre termino rompiéndolos.

Sinceramente creo que en algún momento de mi niñez o adolescencia, no me acuerdo bien, sufrí un pequeño trauma que se me ha ido afianzando y agravando, según pasaba el tiempo, hasta convertirse en la época actual en mi señal de identidad, en mi leitmotiv,..

Hay gente que lleva una pulsera o medalla con una enfermedad o una alergia, yo me voy a tatuar “Stone heart” aunque quizás cuando lo vean ya va a ser demasiado tarde.

No busco hacer daño, me piden la verdad y soy sincero. Quizás el error sea, que tardo un tiempo en saber la verdad, me gusta probar y arriesgarme,.. Pero en cuanto sé mi verdad, lo digo y eso nunca gusta. Me hago el harakiri a cada palabra que pronuncio. Siento como mis palabras se convierten en el poema de despedida previo al desenlace final, como la kodachi va entrando lentamente, muy lentamente por mi bajo vientre, hasta destrozar todo mi estómago. Siento que mi verdad sale para convertirse en todo lo contrario en oídos de otra persona. La honestidad del harakiri se convierte en traición, falsedad e hipocresía y todo eso me desgarra las tripas por y para siempre a cada harakiri que me practico.

DSCF5554

Mis susurros se vuelven gritos para mis adentros, por eso nadie los escucha.

Me gusta sentarme a la orilla del mar y ver ocultarse el sol, a veces los peces decide saltar fuera del agua y venir a verme. Todo es muy bonito, pero no dejo de pensar que se van a quedar sin oxígeno, que necesitan volver al agua o sus vidas se perderán. A veces es fácil hacerles ver que tienen que volver, pero otra veces,.. No sé por qué se aferran a una muerte segura.

Mis pesadillas las sueño despierto y a veces siento que vivo soñando.

Pánico tengo a que mi corazón deje de gritar y que se quede mudo, insensible para siempre. Pero del mismo modo no dejo que se exprese libremente. Si, lo sé. Es pura contradicción. Por un lado, en lo más profundo, lo deseo (quizás por qué nunca lo he sentido) y por otro huyo de cualquier riesgo. Busco sobrevivir, soy un mero superviviente que ha obtenido su particular coraza en el control. Ya no me dejo llevar libremente por las emociones, he aprendido que analizando cada gesto, cada movimiento, cada palabra que sale de mi boca,.. Me siento más seguro. Intento minimizar las veces que tengo que sacar la kodachi, quizás hayan sido demasiadas ya,..

La soledad es siempre una liberación necesaria para mí, es una vuelta a mi yo básico, intento recuperar a ese ser verdadero y genuino que tenemos muy adentro nuestro. Para volver a construir sobre él.

No soy ese maniquí de cambiar de ropa según modas y que sitúan aquí o allí sin importarles lo más mínimo su opinión.

Me niego a ser algo que no quiero ser.

 

 

Kodachi es una espada corta, más corta que la katana, que utilizan los samuráis para realizar el ritual del seppuku (harakiri)

Piel-Plástico-Melocotón

Buenos días, amigos.

Para comenzar como corresponde el lunes, desde Peripecias en la Azotea, siempre os recomendamos un buen café y un rico texto. Al saborearlos, dedicamos unos minutos a nosotros y eso hace que prosigamos nuestro quehacer diario, con otras ganas.

Antonio

Pues bien, al texto de hoy le va como acompañante un chocolate caliente o un café con densa espuma. El relato se titula Piel-Plástico-Melocotón. Es un regalo del escritor Antonio Navarro Barriga, que por suerte  vendrá a visitarnos – como ya sabéis – el próximo 11 de febrero, a las 20:30 horas en el Rte. Pilar del Toro (Granada).

Desde aquí os invitamos a nuestro peculiar club de lectura, donde conocer una obra y  a su autor, nunca fue tan natural y ameno.

Gracias, Antonio Navarro Barriga.

Pielplástico-melocotón

Hacía algunos años que vivía sola, era madre de tres hijas y dos hijos. Su marido y ella habían trabajado duro para darles una buena educación, cuando quedó viuda el esfuerzo fue mayor aún, pero no cejó en su empeño de facilitarles la mejor formación posible. El día que el menor de sus hijos finalizó los estudios supo que se quedaría sola sin remedio, y cuando llegó la jubilación buscó la manera de estar entretenida, pero el tiempo pasó y cada vez era más difícil mantener la actividad.

Sigue leyendo

Una embarazada embarazosa II: Un encuentro indeseado…

El jueves pasado me encontré con mi tía Dolores, esa tía lejana que está en todas las familias, y que de todo opina… Yo caminaba con prisa, toda la prisa que se puede tener con un bebé pataleando dentro de tu tripa y absorbiendo tu energía. Sigue leyendo

Una embarazada embarazosa I: Instrucciones para levantarse del sofá

...al final de un largo día...

…al final de un largo día…

Al final de un agotador día te encontrarás felizmente relajada tumbada en tu sofá viendo un programa de televisión sin importancia. Pero oh! problema! vuelves a necesitar ir al baño, tendrás que aprovechar este largo intermedio de siete minutos, seguro que te da tiempo.

Primero tendrás de retirar todos los cojines que has colocado a tu alrededor para acomodar tu nuevo cuerpo a una postura relativamente cómoda.

Sigue leyendo

Soledad

Mi temperatura está casi en ebullición,.. Los escalofríos iniciales se convirtieron mas tarde en temblores o mas bien espasmos incontrolados, todo mi cuerpo convulsiona al son que marca un pequeño bichito que se encuentra de gira en mi organismo. Es gracioso pensar lo insignificantes que somos, cualquier cosa puede acabar con nuestra existencia, por mucho dinero y poder que tengamos..

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La congestión es total. Vayamos por partes, nariz repleta de mocos y eso que según mis queridos amigos la tengo contundente. El reiterado suicidio de mocos me da intervalos de sosiego donde al respirar con libertad, atrapo bocanadas provenientes del horno de la cocina,.. placer momentáneo. Un nuevo estornudo me hace incorporarme y darme cuenta que las articulaciones las tengo adormecidas, he sido muy lento y el pañuelo no ha llegado a tiempo, pongo perdidas la manga de mi pijama y la sabana de franela, las limpio como puedo. La luz que entra por el gran ventanal es bastante escasa y disminuyendo,.. Al fondo a lo lejos, las copas de los arboles bailan al unísono, con el marcado verdor de sus brillante hojas. Mis ojos cansados les cuesta fijar la vista y lucho por que no se cierren, pierdo la batalla,.. El silencio es casi total, levemente interrumpido, por la respiración agitada de mi perro, el pobre debe estar sufriendo una pesadilla, hago el esfuerzo de acariciarlo, notando que se tranquiliza al pasar mi mano por su peludo lomo, es aun muy joven y debe darme muchas tardes de caza. Tengo sed pero mi pastosa boca no me permite articular palabra, pienso: ¿qué quiero? El agua me sabe mal, el zumo de melocotón lo aborrezco, el de piña me hace vomitar y una copa de coñac no me lo van a permitir. Me viene a la mente y casi saboreo la agradable sensación que proporciona el caldo caliente que hacía mi madre, con su hierbabuena, su limón, su huevo cuajado y su chorreón de fino, solo imaginármelo me proporciona bienestar y añoranza de épocas mas felices.

Hago el esfuerzo de incorporarme, cojo de la mesita de noche la pequeña campana, que ha pertenecido a siete generaciones de mi familia, y me dispongo a tocarla,.. Espero unos segundos, que me parecen minutos, inclusos horas, días, meses o años, nunca apareció nadie.

Fragmento del artículo ”Feliz día del Triunfo”

 

 

 

… de la Revista de economía y finanzas Emprendedor 10, donde entrevistan a la genial Bruna de la Font.

tetaterapia

Fuente: M. Amaris

 

Como te iba diciendo. Le estaba ayudando a subir hasta su habitación. A duras penas se sostenía y para llegar hasta su cama, debíamos atravesar otros habitáculos del antiguo hostal de mi abuela. Todo él, se había convertido en un auténtico museo, con fotografías, ropa, sombreros, detalles de atrezo, cosas que le enviaba desde EEUU. Contaba que le estaba muy agradecido a mi abuela María por el trato tan familiar que le dispensó mientras se hospedó allí, con motivo de los continuos rodajes en el Desierto de Tabernas y sus alrededores.

Bruna, cuéntanos lo que pasó después.

Pues eso. Iba apoyado en mí. Tiraba de él, mientras pensaba ¿y si se me muere el mismísimo Clint Eastwood en mis brazos?

Ayyyyy Dios no lo quiera!!!

Sigo. Ya en el sexto peldaño, fue cuando me miró a los ojos y me preguntó: “I can touch… no se qué??” Sin entender nada, le dije “yes, yes”. Entonces fue cuando con su enorme y huesuda mano derecha me tocó mi teta izquierda. Lo hizo muy suavemente, de arriba abajo. Apoyó su cabeza sobre mis senos y murmuró “Thanks”.

¿Y fue en ese momento cuando se te ocurrió montar la empresa?

No. Fue más tarde, cuando al dejarlo recostado sobre su cama, sucedió. Fui testigo de su transformación. Vi como su musculatura volvía a aparecer; su piel adquirió un tono más saludable y sonrosado; sus ojos ya no eran tan opacos, brillaban y eran limpios y claros; hasta sus pómulos se fueron rellenando hasta adquirir un aspecto inmejorable.

Después de aquello, hice numerosas pruebas con voluntarios y voluntarias y tengo que decirte Marta, que los resultados fueron más que satisfactorios. Mis tetas rejuvenecen a quien desea tocarlas y así lo hace.

Por eso monté la empresa. He creado un servicio online de teta-terapia que es un éxito.

Las personas que acceden a tu web, se encuentran con una atención al cliente exquisita, un servicio serio y unos resultados ajustados a sus deseos. ¿Cómo lo consigues?

Pues mi secreto es: alimentos ecológicos y mucha hidratación, Marta. Yo cuido el producto, de lo demás se encarga mi equipo de expertos.

Marta Miller, para Emprendedor 10.

1 de Mayo de  2015.

Las venidas y desavenencias del fenicio IV

la canción del pirata

Continuación de: https://peripeciasenlaazotea.wordpress.com/2015/03/02/las-venidas-y-desavenencias-del-fenicio-iii/

https://peripeciasenlaazotea.wordpress.com/2015/01/26/el-fenicio-ii/

https://peripeciasenlaazotea.wordpress.com/2014/11/10/las-venidas-y-desavenencias-del-fenicio/

Lo cierto es que el ferry era rápido de verdad. Apenas les dio tiempo a ver un par de delfines saltando entre las olas del mar, que ya estaban arribando a las costas de Marruecos. A Sarah se le vino a la cabeza la Canción del Pirata de Espronceda “Asia a un lado, al otro Europa, y allá al fondo Estambul…” En este caso no era Asia, sino África, y ¿en el fondo?, no sabíamos muy bien lo que habría en el fondo 😉

Cruzar la frontera marroquí no supuso una tarea difícil. El pasaporte europeo abre muchas puertas. Nada más salir al puerto, Sarah iba observando todo con los ojos bien abiertos fijándose en cada detalle, en cada persona y cada objeto a su alrededor. Era la primera vez que iba a Marruecos y, de hecho, también la primera vez que pisaba un puerto tan grande como aquél. Era una imagen curiosa, porque el fenicio, a pesar de estar herido, parecía que era ahora él quien tiraba de ella para avanzar… Esa cara de asombro de Sarah al menos sirvió para disipar las dudas que albergaba el fenicio sobre su lealtad. Y es que ese alelamiento provinciano no podía esconder a un agente doble, no cabía duda.

El fenicio se dirigió a paso ligero hacia lo que podríamos denominar la parada de taxis, que no era más que un grupo de hombres arremolinados charlando sobre sus cosas con unos cuantos mercedes destartalados mal aparcados a la salida del puerto. Esta vez no quiso regatear demasiado. Dio una cifra razonable en dírhams como para que le llevasen a la clínica de Mohammed y puso cara de pocos amigos para no entrar en las habituales divagaciones absurdas de dírham arriba dírham abajo. ¡Y funcionó! Uno de los hombres enseguida se montó en su mercedes y, menos mal, Sarah regresó a tiempo de su ensimismamiento para subirse al coche también.

Parece que el fenicio le dijo al conductor que tenían prisa y se lo tomó al pie de la letra (y eso que el lema nacional en Marruecos es “prisa mata”). Sin saber bien si era algo común allí o si fue por la presión de llegar pronto, que ese breve trayecto a la clínica resultó ser tan rápido como si de una persecución se tratase: ¡giro brusco a la derecha!, ¡ahora a la izquierda! ¡Mierda, se ha saltado un semáforo! ¡El peatón, el peatón…! Buf, menos mal, se apartó a tiempo… ¡Un camión, un camión, no, no…! Mejor no mirar. Sí, ésa fue la conclusión a la que llegó Sarah y cerró los ojos. Y es que la pobre iba detrás sin cinturón ni nada, moviéndose constantemente de un lado a otro del vehículo, bamboleada por las maniobras azarosas del conductor.

El fenicio, sin embargo, parecía que ni se inmutase. Centraba su mirada en el frente y dejaba sus ojos en blanco. “¿Acaso estaría habituado a este tipo de pseudopersecuciones o sería que estaba perdiendo demasiada sangre?”- pensó Sarah. Bueno, en realidad era mejor llegar cuanto antes o la herida se pondría fea de verdad.

Sigue leyendo

El Valle del No

Como desde los primeros días de su vida contaba historias con la mirada, sus padres supieron que de mayor sería librera, y ya no les importó que no hubiera nacido con un pan debajo del brazo. Porque cuando has vivido siempre en el Valle del No, aprendes a valorar otras cosas, además de aquellas que pasan por tu estómago. Por eso, aquella joven pareja miraba a su primera hija con la esperanza escrita en la cara. Aunque la despensa estuviera vacía. A pesar de que para desayunar solo tuvieran una infusión de menta y algunas manzanas secas de la última cosecha. Pese a que en el corral solo viviese una vieja gallina, incapaz de poner más de un huevo a la semana. Nada de eso importaba. Ambos tenían motivos de sobra para sonreír a escondidas y para adentro, que es algo muy difícil de conseguir, pero la única manera en la que podías hacerlo si vivías en el Valle del No.

words5
Allí estaba mal visto reírse, silbar, carcajearse y cualquier otro tipo de expresión que presupusiera felicidad. Por eso no se cantaba, ni se bailaba, y jamás se celebraba una fiesta. Como no había sol y el cielo plomizo se extendía sobre los campos, tanto en verano como en invierno, tampoco había picnics y nadie chapoteaba en el río, ni los niños subían a los árboles. En el Valle del No, solo se trabajaba, se dormía, y si se tenía un poco de suerte, podía uno llevarse algo a la boca. En el Valle del No se vivía la peor de las maldiciones: el Aburrimiento. Sigue leyendo

Café?

Llegué a casa después de una noche de sábado igual a muchas otras. Recorriendo los mismos bares y viendo a la misma gente de siempre. Sin nadie que me sorprendiera. Por eso decidí recurrir a él. No es que fuéramos especialmente amigos, tampoco nos llevabámos especialmente bien, pero nos gustaba follar juntos. No era necesario hablar mucho ni dar ninguna explicación, un escueto mensaje al movil: “café?” era una clara invitación a un encuentro sexual sin compromiso. A este mensaje solían darse dos respuesta “no puedo” o “dónde?”. En este caso recibí un “dónde? llego en 20 min”.

En pocos minutos me quité toda la ropa que llevaba, me cambié las bragas, no es que fueran feas pero preferí ponerme otras, más pequeñas si era posible e incluso más fáciles de romper. Y me coloqué encima un leve camisón que se pegaba a mis curvas y dejaba espacio para el libre bamboleo de mis pechos. Que intuyendo lo que se avecinaba ya empezaban a tensarse y endurecerse. Sigue leyendo